Habrás visto que algunos correos llegan con el logo de la marca en un pequeño círculo, junto al remitente, en lugar de las iniciales genéricas de siempre. No es una casualidad ni un privilegio: es BIMI, un estándar que permite a tu marca mostrar su logo verificado en la bandeja de entrada. Aquí explicamos qué es, qué hace falta para conseguirlo y si merece la pena para tu empresa.
Qué es BIMI
BIMI (*Brand Indicators for Message Identification*) es un estándar que hace que tu logo aparezca junto a tus correos en los clientes de correo que lo soportan —Gmail, Apple Mail, Yahoo y otros—. En vez de un avatar con la inicial del remitente, el destinatario ve tu marca. Es la diferencia entre un correo anónimo y uno que se reconoce de un vistazo.
Pero BIMI no es un simple «sube tu logo». Es la recompensa a haber hecho bien los deberes de autenticación, y ese es justo su valor.
Por qué BIMI exige tener el correo protegido
Aquí está la clave que casi nadie explica: no puedes tener BIMI si no tienes DMARC en enforcement . Es decir, tu dominio debe estar ya en `p=quarantine` o `p=reject`. BIMI se apoya en que tu correo está autenticado y protegido; sin esa base, no se activa.
Esto lo convierte en algo más que estética. Un logo BIMI en la bandeja de entrada es, implícitamente, una señal de que tu dominio está bien protegido. Por eso también genera confianza: el destinatario ve tu marca *porque* has demostrado que eres tú.
Qué hace falta para conseguirlo
Los ingredientes, en orden:
– DMARC en `p=quarantine` o `p=reject`. El requisito de entrada. Sin esto, no hay BIMI.
– Un logo en el formato correcto. BIMI exige el logo en un formato SVG específico (SVG Tiny P/S), cuadrado y con ciertas restricciones. No vale cualquier archivo.
– Un registro BIMI publicado en el DNS de tu dominio, apuntando a ese logo.
– Para el nivel completo, un VMC (*Verified Mark Certificate*). Es un certificado que verifica que el logo es realmente tuyo, normalmente ligado a tu marca registrada. Gmail y otros lo exigen para mostrar el logo con la marca de verificación. El VMC lo emiten autoridades certificadoras y tiene un coste anual que no es despreciable.
¿Te compensa?
Depende de tu tipo de negocio. BIMI aporta más a marcas que:
– Envían mucho correo a clientes finales (comercio, servicios, newsletters con volumen).
– Tienen una marca reconocible que quieren reforzar en cada contacto.
– Quieren una señal visible de confianza y profesionalidad en la bandeja de entrada.
Para una empresa que envía sobre todo correo interno o a un puñado de contactos B2B, el retorno es menor: el esfuerzo y el coste del VMC no siempre se justifican. Por eso conviene verlo como lo que es —un extra que corona un correo bien protegido—, no como una prioridad de partida.
Primero la base, luego el logo
Hay un orden natural en todo esto. BIMI no es el punto de partida: es la guinda. Antes de plantearte el logo en la bandeja de entrada, tu dominio tiene que estar autenticado y en enforcement. La buena noticia es que, si haces bien ese trabajo de base, BIMI queda a un paso.
En Reliant llevamos tu dominio hasta el nivel de protección que BIMI requiere y, si te compensa, te acompañamos también en la emisión del VMC y la publicación del logo. El certificado es un coste repercutido —el que cobra la autoridad certificadora—, y nosotros gestionamos el proceso.
¿Quieres saber si tu dominio está listo para BIMI o qué le falta? Pide tu diagnóstico gratuito y te decimos en qué punto estás.