Si tu empresa envía correo a clientes con cuentas de Gmail, Yahoo u Outlook —es decir, casi cualquier empresa—, hay una lista de requisitos que ya no es opcional. Google y Yahoo empezaron a aplicarla en febrero de 2024, y Microsoft se sumó en mayo de 2025. No cumplir ya no significa caer en spam: significa que tus correos pueden ser rechazados antes de llegar. Esta es la checklist para saber si estás en regla.
Dos niveles de exigencia
Las reglas separan a los remitentes en dos grupos:
– Todos los remitentes deben autenticar su correo con SPF y DKIM y mantener una infraestructura de envío limpia.
– Los remitentes masivos —quien envía unos 5.000 correos o más al día a direcciones de un mismo proveedor— tienen obligaciones adicionales que veremos abajo.
Un detalle que sorprende: el umbral de 5.000 es por dominio y, una vez lo cruzas, la clasificación de «remitente masivo» es permanente. Si alguna vez lanzas una campaña grande, a partir de entonces te tratan como tal. Y aunque no llegues al umbral, la autenticación te sigue conviniendo: sin ella, tu correo tiene muchas más probabilidades de acabar en spam.
La checklist de cumplimiento
Repasa estos puntos sobre tu dominio:
– SPF publicado y correcto. Y ojo al límite de 10 consultas: si usas varias herramientas de envío, es fácil superarlo y que SPF falle del todo.
– DKIM activo en todas tus fuentes de envío. Cada herramienta que envía en tu nombre debe firmar. Yahoo, además, exige una clave de al menos 1024 bits; las claves antiguas y cortas ya no valen.
– DMARC publicado , como mínimo en `p=none`. Es el requisito mínimo, no la meta (más sobre esto abajo).
– Alineación. No basta con que SPF o DKIM pasen: el dominio del «De:» debe coincidir con el dominio validado. Enviar desde tu marca pero firmar con el dominio de un proveedor externo autentica, pero no alinea, y eso falla DMARC.
– Tasa de quejas de spam por debajo del 0,3% (con 0,1% como objetivo real). Superarlo degrada tu entregabilidad y cuesta recuperarse.
– Baja en un clic (RFC 8058) en los correos de marketing, procesada en un máximo de dos días. Los correos transaccionales (confirmaciones, recuperación de contraseña) están exentos de este punto, pero no de la autenticación.
Si fallas alguno de los tres primeros como remitente masivo, no hablamos de acabar en spam: hablamos de rebotes. Google, Yahoo y Microsoft devuelven errores de rechazo (códigos 550) que dejan tu correo sin entregar, ni siquiera en la carpeta de spam.
`p=none` cumple, pero no protege
Aquí está la trampa más común. Publicar `p=none` marca la casilla de «tengo DMARC», así que técnicamente cumples. Pero `p=none` solo observa: no bloquea a quien suplanta tu dominio. Y los proveedores miran cada vez con más recelo a los dominios que llevan años estancados ahí sin avanzar.
La tendencia va en una dirección: en mayo de 2026 se publicó la revisión formal del estándar DMARC (DMARCbis) como especificación del IETF, elevando las expectativas de implementación. Traducido: cumplir el mínimo hoy no garantiza cumplir el mínimo mañana. Lo sensato es avanzar hacia `p=quarantine` y `p=reject`, que son los niveles que de verdad te protegen.
Cómo comprobarlo sin margen de error
Hay una comprobación casera rápida: envíate un correo a una cuenta de Gmail y usa la opción «Mostrar original». Verás si SPF, DKIM y DMARC aparecen como PASS y si están alineados. Es útil, pero solo cubre ese envío desde esa herramienta. Tu empresa probablemente envía desde varias fuentes, y cada una puede cumplir o no.
La comprobación completa —ver todas tus fuentes, detectar cuáles fallan la alineación, saber si es seguro subir la política— requiere analizar los informes de tu dominio. Eso es exactamente lo que hacemos en el diagnóstico.
Sal de dudas
En Reliant analizamos tu dominio y te decimos, punto por punto, qué requisitos cumples y cuáles no, con un plan claro para cerrar los que falten sin romper tus envíos legítimos.
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